PANAMÁ Y EL ESTADO ISLÁMICO
El pasado jueves 5 de febrero, el Ministerio de
Relaciones Exteriores comunicó la decisión del Gobierno de la República de
Panamá de formar parte de la coalición de países de la comunidad internacional
contra el grupo Estado Islámico, según reza el comunicado: “…que busca hacerle
frente a las amenazas contra la paz y la seguridad internacional impuesta por
este grupo.” Más adelante el comunicado señala: “…sin comprometer los
principios de una Nación amante de la paz que promueve el diálogo y la
convivencia pacífica de todos los pueblos…”.
La nota oficial de Cancillería no especifica el
tipo de ayuda o colaboración que el país brindaría a la coalición
internacional. Ya otros expertos han
indicado hasta el momento qué tipo de colaboración han brindado los países que
hasta el momento forman parte de la coalición, que suman más de 50 (asistencia
militar directa, entrenamiento, asesoría, equipo, financiación entre otros.) y
recomiendan al gobierno nacional definir el tipo de ayuda que brindarán.
La República de Panamá por disposición
constitucional no tendrá ejército
(Artículo 310). Por su parte el Tratado de la Neutralidad Permanente y
Funcionamiento del Canal de Panamá, dispone en su artículo 1º: La
República de Panamá declara que el Canal en cuanto vía acuática de tránsito
internacional será permanentemente neutral conforme al régimen estipulado en
este tratado. El mismo régimen de neutralidad se aplicara a cualquier otra vía
acuática internacional que se construya total o parcialmente en territorio
panameño. Por su parte el Artículo 2º establece: “Panamá
declara la neutralidad del Canal para que, tanto en tiempo de paz como en
tiempo de guerra, éste permanezca seguro y abierto para el tránsito pacifico de
las naves de todas las naciones en términos de entera igualdad, de modo que no
haya contra ninguna nación ni sus ciudadanos o súbditos discriminación
concerniente a las condiciones o costes del tránsito ni por cualquier otro
motivo y para que el Canal y consecuentemente el Istmo de Panamá, no sea
objetivo de represalias en ningún conflicto bélico entre otras naciones del
mundo….”
La
política exterior de cualquier país debe estar dirigida a garantizar los
intereses de sus nacionales y que comprende la superficie terrestre, el mar
territorial, la plataforma continental submarina, el subsuelo y su espacio
aéreo.
La
neutralidad declarada o la neutralización acordada en nuestras disposiciones
legales, deben ser el objetivo de nuestras autoridades y no adhiriéndose a
alianzas internacionales que desfiguran la función del Estado panameño, en
función que mantiene en su territorio una vía acuática internacional de
importancia estratégica para el comercio mundial y uno de los principales
fuentes de recursos económicos para nuestro país.
Pero
Panamá no es solo importante para el mundo por su Canal, sino también por sus
puertos, aeropuertos, ferrocarril, centro financiero, Zona Libre, su marina
mercante y su conglomerado marítimo, por lo que una de las prioridades de
nuestra Cancillería debería ser poner nuestra vocación pacifista, neutral y mediadora al servicio de la comunidad
internacional y no adhiriéndonos a pactos guerreros y sobre todo a grupos
irracionales que en sus luchas religiosas, extremistas y fanáticas declaren a
los panameños enemigos y objetivo de su represalias.
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