LA PROPIEDAD INTELECTUAL
1-
¿Cuál es la valoración que dan
las empresas a la propiedad intelectual?
Los procesos de cooperación, colaboración, integración y
expansión que durante la última década ha sufrido la economía en el ámbito
mundial; la conformación de grupos y alianzas de mercados bilaterales y
multilaterales apoyados en el acelerado desarrollo de la ciencia, la tecnología
y las comunicaciones y el aumento en la capacidad de transmitir y recibir
información a velocidades cada vez mayores, hacen que cada vez más las naciones
deban acomodar su legislación interna no sólo a los requerimientos y normas
emanados de los acuerdos internacionales sino también, y en mayor medida, a la
dinámica y características especiales que hoy por hoy está adquiriendo el
mercado de bienes y servicios a nivel mundial.
Como producto de este acelerado desarrollo en la capacidad
de la ciencia y la tecnología, sus diversas aplicaciones a nivel industrial y
comercial y del creciente interés en la investigación y el desarrollo de nuevas
creaciones del intelecto, su rápida difusión, así como de la influencia que
esto ha generado para dotar de nuevas y particulares características a la
economía actual, podemos compartir la idea general de que los derechos
asociados con la propiedad intelectual
juega un papel protagónico en las negociaciones internacionales sobre
asuntos económico. Es más que evidente la importancia creciente que están
tomando los diferentes tipos de propiedad intelectual, su nuevo papel en el
mercado internacional y los esfuerzos que se están haciendo para garantizar la
protección de las creaciones; reflejo de esto es la creación de normas de
carácter nacional y supranacional que están dirigidas a resguardar los derechos
morales y patrimoniales de los creadores y a regular la forma en que se concede
licencia a un tercero para que utilice una patente, un diseño, una marca, etc.
El aumento en los niveles de conocimiento de la
capacitación técnica y científica en los diferentes campos de la producción de
bienes y servicios que se refleja en una mayor cantidad de trabajadores
altamente capacitados, de profesionales pos graduados que hacen parte de la
fuerza laboral y la creciente aplicación de los desarrollos científicos a la
producción, ha favorecido un cambio estructural en los procesos productivos a
escala mundial, una tendencia mayor a la protección y privatización del
conocimiento y ha determinado influencia en las políticas que a nivel macro y
micro económico desarrollan los gobiernos.
En este sentido el
conocimiento no sólo tiene un alto valor cultural, sino también un
valor de uso y un valor de cambio y se constituye en insumo básico para la producción, convirtiéndose en
un bien intangible, con un
mercado de características especiales.
Por tanto el conocimiento, la propiedad intelectual y la
propiedad industrial, como parte de un todo en general de los denominados
bienes intangibles, están dotados, gracias a las actuales condiciones de la
economía, de unas características especiales, que los convierten en bienes de
capital autónomos, susceptibles de apreciarse o depreciarse según las reglas de
oferta y demanda y capaces de obtener un mercado propio, con sus especiales
condiciones y que necesariamente debe ser regulado y reglamentado, no sólo en
el ámbito interno de cada nación sino a escala global, tal y como lo demanda la
economía actual.